25 de febrero de 2010

LA DHARMA VIVA 2

El conocimiento que se va a aprender en la Dharma, siempre ha existido y ha estado. Es el conocimiento no sólo de este mundo, sino de todos los mundos. Si pudiéramos contactar con ellos, todos tendrían este mismo conocimiento que nosotros tenemos. Esto es lo que los antiguos nos han legado, hablamos de una tradición. Todo lo que digo no es mi punto de vista, sino lo que dice la dharma védica. Nos puede parecer imposible, increíble, pero es una tradición de miles de años de antigüedad, y que sigue existiendo, que esta aquí, viva profundamente, y con una fuerza que va inspirando a más miles de personas, a millones en todo el mundo. ¿Se imaginan Occidente sin el yoga? Imaginen un momento en que el yoga no existiera en Occidente, un momento en el que no supiéramos nada de meditación. Piensen en los que emigraron a Argentina, ellos no conocían nada del yoga, nada sobre la meditación. ¡Se imaginan las vidas de ellos, la vida de ustedes sin esos conocimientos! Es un poco difícil, ¿cómo sería mi vida?. Pero hubo una época que el yoga no estaba en Occidente. Tenemos una enorme revolución, por todas las partes del mundo las personas quieren aprender más sobre el yoga, la dharma, los misterios de la vida, tener respuestas. Eso no significa que quieran cambiar de religión, no. Lo que quieren es saber más, tienen más necesidad de respuestas, y andan buscándolas. Enseñanzas del muy Venerable Swami Shankaratilakananda, discípulo de Swami Tilak (editado por Dipanjali Upasaki)

APRENDER PARA ENSEÑAR

¿Por qué la divinidad te quiere si enseñas? Primero, porque aprendes, y por tanto, significa que te haces parte de la gran sangha de lo divino, de los que son aliados de lo divino, de los que buscan fomentar la virtud, honestidad, bienestar para todos, no violencia, es decir, dharma. Por tanto, no formas parte de los que quieren hostigar al mundo, de los que quieren codiciar en el mundo sin moral, sin virtud, es decir, adharma. Y todo esto, por querer aprender un modo de vivir y de ser diferente. Porque querer aprender implica que un día querrás enseñar, y entonces compartirás dharma, es decir, tu virtud. Es decir, enseñarás un camino para otros, beneficios para ellos y para el mundo que se relacione con ellos; por lo tanto, facilitarás que muchos más se conviertan en aliados de lo divino. No sólo vivirás tu vida con los tuyos, sino que vivirás también tu vida para con todos. A esto se le llama sangha. Por eso es querido por el maestro de la iluminación Krishna, porque todo el que aprende, mañana será también maestro. Y es lícito que el que enseña, viva de lo que enseña, porque podrá así tener tiempo para aprender y para enseñar; pero su deseo, su motivo no es sobrevivir, sino alcanzar la iluminación y compartirla con los demás. Este pequeño detalle es crucial, cuando se enseña la verdad se enseña sathyam. Y es que el Dharma supremo es la no violencia y la verdad. Enseñanzas del muy Venerable Swami Shankaratilakananda, discípulo de Swami Tilak (editado por Dipanjali Upasaki)

EDAD OSCURA

Así, en la Dharma, la compasión necesita la conciencia del bienestar para todos, que hermosamente se describe en los Vedas cuando dice que “los liberados liberen a los demás”. Krishna es el gran maestro de la Dharma, que estableció el octavo sello de la Dharma, y lo hizo al inicio de esta era en la que nos encontramos, la llamada kali yuga. Esta kali yuga se caracteriza por tener su centro en el egoísmo, por eso es llamada la edad oscura. El corazón del hombre está en avidya, en oscuridad, porque está lleno de cosas, de deseos, y cuando todo está lleno de cosas, no permite que penetre la luz, y todo entonces es codicia. Esta codicia también llega a la vida espiritual, porque es transportada por el ser humano, porque la vida espiritual es la vida del ser humano, y si éste tiene oscuridad en su corazón, no tiene luz en su conciencia. Por eso, Krishna el octavo sello del Dharma, dijo que el más querido por la divinidad era aquel que compartía el conocimiento, el gñyana, lo que hay que saber. Y esto es lo que hay que aprender y lo que tiene que ser enseñado; hay que aprender el gñyana, y enseñarlo también. Tener la necesidad de alcanzar el saber y tener la compasión de querer enseñarlo habla de fraternidad, de no codicia, de no egoísmo, porque el intercambio que se produce entre el que sabe y el que quiere aprender, no tiene como “leit motiv” el dinero. No tiene la razón de querer subsistir para el que enseña, ni para el que aprende poder subsistir un día enseñando, porque la razón es la compasión y ser querido por la divinidad. Enseñanzas del muy Venerable Swami Shankaratilakananda, discípulo de Swami Tilak (editado por Dipanjali Upasaki)

PACIFICAR LA VIDA

Dharma-sthanam. Pacificar la vida en dharma, haciendo sthanam, enraizando la energía, enraizando la paz en dharma, que haya paz interna. Debemos alcanzar sama, que es lograr la paz interna, la serenidad. Algunos han de serenarse en una atmósfera pacífica, pero no hay que perder nuestro sama. Dice Krishna a Arjuna en el Bhagavad GIta: quien duda está perdido. Quien no sigue las reglas, pierde su sama, se desorienta. Tenías que haber mirado el mapa antes, y no lo hiciste, y te perdiste; te das cuenta a 50km después en el bosque, y te pierdes; sobre todo, pierdes sama, tu paz de espíritu. Cuando no tienes la certeza de qué hacer, la duda, pierdes la paz. Enseñanzas del venerable Swami Shankaratilakananda, discípulo de Swami Tilak (editado por Dipanjali Upasaki)

LA VOLUNTAD Y LA MEMORIA

Tu memoria: lo que hace que en milésimas de segundo, rescates de tu memoria una información, y hace que se te ocurra algo. ¿Y no se te ocurrió? La verdad es que no se me ocurrió. Y lo dices, incluso con la complacencia, buscando una especie de beneplácito con la colectividad. Tu voluntad tiene que ver con el tiempo, quiere decir que esa complacencia, tu falta de que se te ocurra las cosas, es un signo inequívoco de que estás fuera de la historia, porque no tienes la voluntad de hacerlo. ¿Cuándo reaccionas? Cuando la colectividad te cierra, te expulsa, y entonces quieres volver. Ya no es el momento. Te está diciendo, ya no vamos a estar juntos. Cuando tu no estás transmitiendo tu disculpa en ese tiempo, transformando con una serie de palabras y hechos que puedan borrar esa historia negativa, la voluntad incide en la historia. Cuando no lo haces, para tí se queda congelada la historia, los demás no pueden meterte en su mundo. Quieres rescatar emociones, pero ya no hay posibilidad, pues es que el tiempo no se para, y si tú no vas en el mismo conjunto de la colectividad del tiempo y la historia de una persona, te quedas. Cuando intentas correr para meterte en ese colectivo, siempre llegas tarde, y no entras. Quien tiene voluntad, tiene que correr, hacer un doble esfuerzo si quiere recuperar una historia perdida, tiene que volar. Enseñanzas de Swami Shankaratilakananda, discípulo de Swami Tilak (editado por Dipanjali Upasaki)

LA MEMORIA

Siempre quieres seguir acordándote de lo que eras, no quieres tener pérdida. Quieres mantener la memoria. Pero todo en la vida te dice que es un gran enemigo. La memoria te ayuda, pero también te perjudica. Si no dejas la memoria, no dormirás esta noche. Si no dejas la memoria de lo perdido, no abrazarás una memoria nueva. Luego la memoria hay que articularla, tomarla y abandonarla. Y así, la vida también… Y dijo el guru: recuerda.. y olvida…! Enseñanzas del muy venerable Swami Shankaratilakananda, discípulo de Swami Tilak (editado por Dipanjali Upasaki)

EL ÁRBOL DE LA DHARMA

Dharma significa “mi fundamento”. Si tu raíz es lo aportado por tus padres, por tu país, por tus ideas, por tu capacidad de ver y no ver, tendrás poca base. Así, nosotros tenemos que enraizarnos en Dharma. La dharma es un árbol que da los frutos para todos, y no prohíbe a nadie que se acerque. Pueden tomar los frutos que quieran, los frutos más cercanos. Pero si quieren coger los frutos más altos, habrán de meterse más dentro del árbol, trepar por sus ramas. Y si quieren conocer los secretos más profundos del árbol, como por ejemplo su siembra, tendrán que quedarse para hacerse agricultores de la dharma. Los que quieren sembrar y plantar el árbol, han de estudiarlo, no sólo tomar sus frutos, sino aprender a cuidarlo y a sembrarlo. Enseñanzas del muy Venerable Swami Shankaratilakananda, discípulo de Swami Tilak (editado por Dipanjali Upasaki)